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Fallece a los 93 años Tom Skerritt, actor de ciencia ficción y dramas familiares

Tom Skerritt, uno de los rostros más reconocibles del cine y la televisión estadounidense, falleció a los 93 años tras una carrera de más de seis décadas. Desde la ciencia ficción hasta los dramas familiares, construyó una trayectoria marcada por personajes serenos, firmes y profundamente humanos.

El actor estadounidense Tom Skerritt murió el miércoles por causas naturales, según confirmó su familia mediante un comunicado difundido por su representante, Susan Madore. Su trabajo en producciones como Alien, Top Gun, Steel Magnolias y Picket Fences lo convirtió en una figura destacada del entretenimiento, capaz de desenvolverse en géneros muy diferentes sin perder su estilo interpretativo.

En el comunicado oficial donde se dio a conocer su deceso, los parientes hicieron hincapié tanto en su dilatada trayectoria como en su chispeante sentido del humor, su constante inquietud intelectual, su altruismo y los sabios consejos que transmitía a su círculo cercano. Su herencia, más allá de comprender roles inolvidables, engloba programas orientados a respaldar al prójimo y emprendimientos vinculados al arte y la protección ambiental.

Una trayectoria que arrancó entre la gran pantalla y las películas de vaqueros

La carrera profesional de Skerritt arrancó al comenzar los años sesenta, etapa en la que logró sus primeros papeles en la gran pantalla y en la televisión. En aquella época inicial, intervino en proyectos de temática wéstern, habituales en la parrilla televisiva norteamericana de entonces, consolidando así una trayectoria fundamentada en la polivalencia y la perseverancia.

Uno de los primeros trabajos que contribuyó a ampliar su reconocimiento fue MASH*, la película de 1970 dirigida por Robert Altman. En esta sátira ambientada durante la guerra de Corea, interpretó al cirujano Duke Forrest, un papel que le permitió formar parte de una producción que alcanzó gran notoriedad y que posteriormente inspiró una exitosa serie televisiva.

A lo largo de esa década, el actor también apareció en series populares como Bonanza y Gunsmoke. Paralelamente, obtuvo oportunidades en el cine dramático, entre ellas su participación en The Turning Point, estrenada en 1977 y nominada a los premios Óscar. La película, protagonizada por Anne Bancroft y Shirley MacLaine, representó otro paso importante en su consolidación profesional.

Aquellos años resultaron decisivos para forjar el sello distintivo de sus actuaciones venideras: una mezcla equilibrada de aplomo, espontaneidad y calidez que lo facultó para dar vida tanto a líderes de autoridad como a entrañables figuras paternales y consejeros.

‘Alien’ y ‘Top Gun’, dos papeles que marcaron su legado

En 1979, Skerritt encarnó uno de los papeles más memorables de su trayectoria cinematográfica: el capitán Dallas en Alien, el filme de terror y ciencia ficción bajo la dirección de Ridley Scott. Su papel como máximo responsable del remolcador espacial Nostromo ayudó a consolidar la atmósfera de un relato donde los tripulantes deben lidiar con un peligro desconocido.

En el filme compartió créditos con Sigourney Weaver, encargada de dar vida a Ellen Ripley. Dicha producción se transformó en un referente clave del género y sigue figurando entre los largometrajes más emblemáticos de la ciencia ficción en la gran pantalla. El trabajo interpretativo de Skerritt dotó de autenticidad a un rol forzado a adoptar determinaciones en medio de una tensión progresiva.

Durante los años siguientes, el intérprete siguió adentrándose en tramas de variados géneros. Formó parte del elenco de The Dead Zone —la versión para la gran pantalla del libro escrito por Stephen King bajo la batuta de David Cronenberg— y cautivó a nuevas audiencias gracias a Top Gun, filme que vio la luz en 1986.

En este largometraje reciente encarnó al comandante Mike “Viper” Metcalf, un veterano instructor encargado de guiar a los aviadores del centro de entrenamiento de combate aéreo. Su rol se opone a la postura rebelde de Pete “Maverick” Mitchell, personificado por Tom Cruise, configurando una autoridad que funde rigor, veteranía y auténtico celo por el aprendizaje de sus subordinados.

La conexión entre la solidez de Viper y su faceta paternal transformó al rol en un elemento clave del relato. Mediante dicha interpretación, Skerritt ratificó uno de los rasgos más característicos de su trayectoria: proyectar autoridad sin perder la calidez humana.

De los dramas familiares al Emmy por ‘Picket Fences’

Otra faceta importante de su carrera apareció en Steel Magnolias (Magnolias de acero), la película de 1989 protagonizada por Sally Field, Julia Roberts y Dolly Parton. Skerritt interpretó al esposo de M’Lynn, el personaje de Field, y al padre de Shelby, encarnada por Roberts.

La historia explora los vínculos familiares, la amistad y el dolor ante la enfermedad y la pérdida. En ese contexto, el actor aportó una presencia discreta que reforzó el componente emocional del relato, en una producción que se convirtió en una referencia del drama familiar.

Durante la década de 1990, continuó interpretando personajes paternales y figuras de orientación moral. Entre sus trabajos destacó A River Runs Through It (El río de la vida), dirigida por Robert Redford y estrenada en 1992. En ella dio vida a un reverendo cuya relación con sus hijos y sus reflexiones sobre el amor y la comprensión constituyen una parte central de la historia.

Ese mismo año arrancó la emisión de Picket Fences, el aclamado proyecto televisivo ideado por David E. Kelley donde Skerritt dio vida al comisario Jimmy Brock. Situada en una pequeña localidad, la ficción entrelazaba comedia negra, melodrama y problemáticas sociales complejas, al tiempo que su figura central procuraba preservar la paz en un entorno repleto de paradojas.

El papel le valió un premio Emmy en 1993 como mejor actor protagonista en una serie dramática. Este reconocimiento consolidó su prestigio en la televisión y demostró que su capacidad interpretativa no dependía únicamente de sus apariciones cinematográficas.

Una evolución que prosiguió a lo largo del siglo XXI

Lejos de limitarse a los triunfos de sus primeras décadas, Skerritt conservó una presencia continua en el medio durante los años subsiguientes. Tomó parte en ficciones televisivas como Brothers & Sisters y Will & Grace, sumado a intervenciones en largometrajes del calibre de Ted y A Hologram for the King.

Su carrera también estuvo marcada por una reflexión personal sobre el origen de su vocación. En 2020 recordó que ver Citizen Kane (Ciudadano Kane) durante sus estudios universitarios en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) había influido profundamente en su interés por la interpretación.

El intérprete relató que siempre le habían cautivado los relatos, si bien en su época moza era introvertido y le costaba expresarse ante los demás. La oportunidad de encarnar a un individuo ajeno a su propia persona le brindó un cauce para indagar en distintas vías de comunicación y afianzar una mayor seguridad.

Su último crédito cinematográfico fue Broke, película estrenada en 2025, una muestra de que continuó vinculado a la actuación incluso en la última etapa de su vida.

Su compromiso con los veteranos y el medioambiente

El legado de Skerritt también se extendió más allá de los escenarios y los estudios de grabación. Según su familia, entre sus principales intereses figuraban la imaginación, la narración de historias, el servicio a los demás, el apoyo a los veteranos y la protección de la naturaleza.

El actor fue cofundador del Red Badge Project, una iniciativa orientada a ayudar a veteranos a afrontar el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad y la depresión mediante la escritura y el intercambio de experiencias personales. El proyecto reflejaba su interés por utilizar la creatividad como una herramienta para favorecer la expresión y el acompañamiento.

Asimismo, contribuyó a impulsar Reflections of the River, una serie documental centrada en los ríos de Estados Unidos y en la importancia de conservar estos ecosistemas. Su participación estuvo relacionada, en parte, con la influencia que tuvo en él el rodaje de A River Runs Through It.

Tom Skerritt nos lega una filmografía intergeneracional que agrupa cintas icónicas de la gran pantalla norteamericana. Su círculo familiar —compuesto por su esposa, descendientes, nietos y bisnietos— remarcó durante su adiós las virtudes humanas que enmarcaron su camino en la actuación. Aparte de sus interpretaciones cinematográficas, se le recordará por una trayectoria prolongada y por la curiosidad constante que demostró hacia los relatos, los seres humanos y la naturaleza.

Por Henry Lawson

Especialista en Internacionales

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